Nacer y renacer
Nacer o ser nacido vivo a la misma vida o al mismo mundo es en verdad la primera y muy gran recompensa. Renacer o ser renacido en vida a la misma vida o al mismo mundo es en verdad la segunda y el gran principio de muchas más y aún más grandes recompensas en vida por vida.
Cuando uno con completo gozo y con completa alegría salió de la muy amorosa gracia de aquel hombre que iba a ser padre de uno si uno nacía vivo, uno estaba prácticamente sin verdadera forma y uno se movía con completo gozo y con completa alegría casi sin forma para buscar paz verdadera y conocimiento verdadero para que cuando uno lograra el conocimiento verdadero pues empezar a tomar o a completar la forma verdadera de uno en paz verdadera.
Cuando esa forma verdadera de uno fue completada, pues al mismo mundo adonde estaba la vida uno en verdad nació. Uno en verdad se presentó a uno mismo con la misma forma cual uno en verdad tomó con el mismo conocimiento con cual uno también logró para tomar forma. Y con esa misma forma o con ese mismo conocimiento con cual uno en verdad llegó al mismo mundo o con cual uno en verdad se presentó a uno mismo al mismo mundo, ¡el mismo mundo confirmó por uno mismo pero el mundo nunca confirmó a uno como si otro o nunca el mundo confirmó a uno como si algún otro!
Ahora bien, ¡la misma cosa que uno hizo antes la vida para vida pues uno recibir y tomar forma verdadera y con forma verdadera uno pues nacer en el mismo mundo, uno tiene que en verdad hacer en el mismo mundo para recibir paz verdadera y conocimiento verdadero para que en el mismo mundo con paz verdadera y con conocimiento verdadero pues uno tomar forma verdadera de renacimiento para que en vida sea pues uno en verdad renacido a la misma vida o sea uno en verdad renacido a ella misma.
Pero en el mismo mundo adonde uno realmente está, uno realmente no está con completo gozo y uno también no está con completa alegría, ¡ambos en verdad muy esenciales para renacer a la vida ella misma! Y pues, ¡para en verdad encontrar completo gozo y competa alegría pues uno tiene que en verdad buscar la amorosa gracia del Padre de padres! Y una vez uno encuentre o uno entre en la amorosa gracia del Padre de padres, uno tiene el verdadero poder o la verdadera emoción para ser pues renacido si renacido uno desea en verdad ser lo.
En esta maravillosa etapa de gozo verdadero y de alegría verdadera, ¡uno se siente en verdad levantado como si en los mismos cielos y uno también se siente en abundancia verdadera!
¿Pero que puede uno en verdad pedir por estar en este estado tan fantástico? Uno puede en verdad pedir por la paz verdadera y por el conocimiento verdadero de hijo amado para que por la paz verdadera y por el conocimiento verdadero de hijo amado, ¡pues uno pueda en verdad tomar la forma del hijo de gozo y de alegría y sea pues uno en verdad renacido por ellos ambos con completa forma del hijo eterno!
Ahora bien, ¡sin gozo verdadero y sin alegría verdadera no hay nacimiento como tampoco hay renacimiento! Y para en verdad uno renacer, ¡pues uno tiene que primero nacer y nacer vivo y vivo uno estar para vivo uno renacer!
Tomado de: Versos de Nebayot por Forester de Santos
No comments:
Post a Comment