Carta
por texto
Amada Princesa,
si fuéramos amantes o si fuéramos como Romero y Julieta, ¡no fuéramos tan
distantes o estuviéramos tan lejos como en verdad lo estamos!
Amada Princesa,
tu propia madre no quiere que conmigo tu estés o la pases ni hasta comparta conmigo
un pensamiento íntimo, un dibujo aunque en el aire, uno secreto o hasta un
simple momento juntos aunque sea en el silencio o que hasta comparta una simple
pero sonriente mirada cual nos llenaría tantos a ambos y en verdad seríamos
renovados por mucho más…
Pero yo no dejaré,
¡nunca jamás!, de amarte con todo mi cuerpo y con todo mi alma, aunque mi
cuerpo y mi alma sean ajenos porque son de mi Amo Dios y Santo, y aunque tu sea
mi media hermana y mi perfecta Princesa; ¡y para siempre yo estaré aquí para en
verdad consolarte y en verdad apoyarte mientras tú los quieras y los pidas con
tu dulce boca!
De tu medio
hermano que en verdad te ama y te ama con amor verdadero, ¡no se ve pero si se
siente y es para siempre y tú eres amada de mí!
No comments:
Post a Comment