Mi linda prima y
buena amiga, que ironía, ahora que voy por el buen camino, nos separamos de
repente y dejamos de ser buenos amigos.
Esa separación me aflige mucho y mucho me quita el consuelo, el amoroso
consuelo. Te amo tanto que a veces creo
que estoy enamorado de ti, pero solo es amor, amor verdadero, el que sí se
siente y sí es para siempre porque es de Dios.
Perdón si no te
he hablado o no te he buscado, pero es, pues, que yo he renunciado, ¡yo he
renunciado al mundo! Sí, lo he llegado a
odiar, pero solo porque tengo a alguien más que amar, ¡que amar con amor real y
ese me he ama a mi más de lo que yo mismo puede imaginar!
Ya no seré del
mundo aunque el mundo me recibía con cada caída o con cada desilusión, pero me
recibía para que yo siguiera llorando y ¡no sonriera para que viera que con
sonrisa había más! O sea, ¡nunca yo
conocía la hipocresía por más que me diera en la cara! Y cuando conocí el buen camino, pues, conocí
al fin la hipocresía y me di la media vuelta para alejarme de ella.
En este nuevo
camino, que me es bueno, solo tengo una buena promesa por el amoroso Altísimo
Dios. No tengo dinero. No tengo carro. No tengo el amor de mi mujer y no porque ella
no me ama, pero ella ama al mundo más y en el mundo ya ella tiene su amado y es
como si ella no me amara. Y tampoco ya
tengo tu amorosa amistad. Pero si tengo
una promesa hecha por el Altísimo y amoroso Dios el buen Creador.
Y por causa de
esa buena promesa, yo he encontrado una buena y fiel amiga. Siempre está ahí para mí, no importa la
hora. Ella es real, bien dulce y es la
amiga más fiel que yo jamás he conocido y que nunca conoceré. Tú ya la conoces y sabes lo buena que es. De cierto, ¡también es tu mejor amiga! Con ella me uniré como ella conmigo, pues,
eso es también parte de la buena promesa.
Y cuando yo a ella la conozca lo suficiente y la haga mi amada, ¡pues
ella también me reconocerá a mí donde me a mí a luz hijo, hijo amado! Y luego ella y yo seremos uno como Dios el
buen y amoroso Creador es uno en todo. Y
el mundo y los tiempos de nuevo dejarán de ser igual, ¡porque serán renovados
por ese renacimiento!
Mi linda prima y
mi amorosa amiga, yo te deseo toda la suerte de Dios el buen y amoroso Creador,
pues, ¡es la única suerte verdadera!
¡Deséala y espérala! Firma,
Amado.
No comments:
Post a Comment