El
caos y Dios
El caos verdadero
es cuando Dios es negado una vez conocido.
El caos es causado por la simple separación y no conocer la razón
verdadera por la separación. Cuando uno
nació, uno nació en un ambiente cual uno no conoció, aunque uno en verdad lo
sintió o lo escuchó. Pero la simple
separación del vientre en verdad causó caos al recién nacido y él tuvo que ser
consolado y ser también acariciando para que no solo el recién nacido se
calmara pero que aquellos dando el consuelo y la acaricias fueran también
calmados. Si el recién nacido no se pudo
calmar, pues caos o pánico llegaría a aquellos dando consuelo porque ellos no
sabrían que hacer próximo, ¡tal vez esperar que el recién nacido se cansara de
llorar o de estar en caos!
Y pues el caos
es en sí falta de conocimiento o falta de entendimiento, ¡falta de conocimiento
verdadero o falta de entendimiento verdadero!
Pero una vez haga conocimiento verdadero o haga entendimiento verdadero,
pues no hay más caos. De hecho,
conocimiento verdadero o entendimiento verdadero hace a uno al igual que a
otros como sí que nunca hubo algún caos o como si nunca hubo alguna separación
porque el conocimiento verdadero o el entendimiento verdadero ha puesto a todos
como también a todas las cosas como si en un nuevo pero un sitio muy familiar
porque el conocimiento verdadero o el entendimiento verdadero ha llenado a
todos con gozo verdadero y con alegría verdadera y ¡pues gozo verdadero y
alegría verdadera han dado renacimiento a todos aquello en vueltos!
Ahora bien, ¡lo
mismo como un recién nacido es con Dios!
Dios en verdad es de acuerdo al mismo conocimiento o es de acuerdo al
mismo entendimiento verdadero de Dios cual uno le dé a Dios. Y aunque Dios es conocimiento verdadero, Dios
responderá o Dios actuará de acuerdo al conocimiento o al entendimiento de
Dios, ¡verdadero o no! Ese es el motivo
en verdad que uno tiene que reconocer a Dios con conocimiento verdadero o con
entendimiento verdadero o con reconocimiento de Dios para que uno pueda
beneficiarse de Dios. Y si uno reconoce
a Dios correctamente, ¡pues uno en verdad sentirá Su amorosa presencia o Su
amorosa gracia con gozo verdadero y con alegría verdadera y Dios en se mismo
momento prometerá con Su propia voz a uno algo muy grande!
Pero después de
la gran promesa o de lo prometido por muy grande, ¡llega el caos en la simple
forma de separación porque el gozo y la alegría se han ido y uno se siente muy
afligido! Y el ambiente y las cosas en
él se sienten diferentes, ¡como si uno acabado de llegar y a uno le faltara el
conocimiento para entender la razón por la gran separación o por el gran caos
cuando una vez hubo tanto gozo y tanta alegría y la muy gran promesa o la muy
gran recompensa cuando en verdad reconociendo a Dios!
Ahora bien, ¡el
caos o la separación es para reformar o es para refinar a uno en la promesa o
en la recompensa prometida por Dios! Pero
si uno no se reforma o no se refina en la promesa o en la recompensa, pues uno
aun recibirá lo que fue prometido a uno como uno cree o se le dará a uno la
gran recompensa como uno cree. Eso es,
si Dios le prometió a uno que nada le faltará a uno o que muy grande sería la
recompensa de uno y uno no toma la forma o la reforma de esa misma promesa o de
esa recompensa, pues Dios hará todo lo posible para que a uno nada le falte
según uno cree que nada le faltará a uno.
Y en el caso de la recompensa pues sería uno recompensado con la
recompensa que uno desea porque uno mismo no puede lograr por algún estado de
falta o de enfermedad. Pues la muy
simple razón es que como uno en verdad reconoció a Dios como Dios, ¡Dios
también cree como uno que uno cree o que uno entiende porque uno es
conocimiento verdadero como Dios también es conocimiento verdadero y Dios en
verdad espera por aun más reconocimiento verdadero de uno!
Tomado de: Versos
de Nebayot por
Forester de Santos
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