Recibir
por igual
El padre imitó
muy bien a no estar y menos dar; y el hijo imitó muy bien por igual, pero el
padre esperó más de su hijo cual nunca conoció y cuando un día lo vio, ¡el
padre solo vio el vacío que el padre dejó!
Ahora bien, no
se puede esperar de lo que uno nunca presentó y si uno llegó a presentar a uno
menor que a uno mismo, pues menos se puede esperar de ese uno porque lo que uno
presentó o lo que uno dio fue por interés de uno y jamás fue por el interés del
otro, ¡porque cuando se le da a otro pues uno en verdad da por más!
Porque en
verdad, cuando uno nació al mundo, uno en verdad se presentó por más y por más
el mundo reconoció o reconfirmó a uno a la vida. Y uno por siempre tiene el don de hacer por
más de lo que uno es. Y aunque uno no
tenga riquezas para por ellas hacer o por ellas dar más, uno si tiene la boca y
por la boca uno le puede añadir a lo que ya es completo o perfecto. Y aunque en verdad sea tarde para un hijo ya
un hombre conocer a su padre ya también un hombre mayor porque por siempre
ambos serán extraños no solo a ambos pero también serán extraños a ellos
mismos, pues nunca es muy tarde para comportarse como hijo y abril la boca y
decirle Padre al Amo de los santos cielos y abril los oídos y esperar para
escuchar, ¡hijo te escucho!
Tomado de: Versos
de Nebayot por
Forester de Santos
No comments:
Post a Comment