Aquel que se
enamora ciegamente, ¡pues para aquel en verdad eso es una maldición! Y por su maldición aquel amará en vano y amar
en vano nunca fue amor verdadero.
Ahora bien, ¡el
amor verdadero es aquel amor que no se ve, pero sí se siente y sí es también
amor para siempre! La gran mayoría de
las personas aman o se enamoran por lo que ven y no aman o no se enamoran por
lo que conocen. Y si se enamoran
ciegamente antes de conocer, ¡ay pobre de ellos porque el conocimiento le
valdrá de nada!
Existen en
verdad muchos tipos de amores, tal como el amor de madre, el amor de padre, el
amor de mujer, el amor de amigo y el amor de hermano y también existen muchos,
muchos más. Y todos estos amores son
amores por vista por ser vistos primero y luego por conocimiento. Y la gran mayoría de estos amores son en
verdad puestos en pruebas, en juicios y hasta también son puestos en
tentaciones. Y eso es porque esos amores
en verdad no fueron conocidos antes de ser vistos. Y aunque el sentimiento fue real o fue
verdadero hacia a los demás, ellos jamás sintieron esa realidad o jamás sintieron
esa verdad en ellos como uno en verdad la sintió en uno.
Ahora bien,
¿Quién en verdad es feliz amando sin ser amado o hasta sin ser querido por los
que uno ama o uno quiere? Nadie a la
verdad es feliz si no es amado por los que en verdad uno ama o uno quiere.
Pero sí hay en
verdad un amor que primero se conoce antes de ser visto y ese es amor verdadero
que solamente Dios lo es y que lo entregará a uno cuando uno busque a Dios para
no solamente uno en verdad conocer a Dios pero también para que Dios se
transforme o Dios tome la forma o la reforma del conocimiento dado a Dios por
uno. Por eso el conocimiento dado a Dios
por uno tiene que ser conocimiento verdadero y será conocimiento verdadero si la
búsqueda de uno fue búsqueda verdadera de Dios.
Y si la búsqueda
de uno de Dios fue búsqueda verdadera, ¡pues Dios en verdad se dejará por uno a
encontrar y también Dios dejará a uno acercarse y uno será iluminado por
Dios! En ese gran encuentro de uno con
Dios habrá mucho gozo verdadero y también mucha alegría verdadera que vienen de
Dios hacia uno. Y tan grande es ese amor
que Dios en verdad tiene hacia uno que uno antes de ver a Dios, pero solo
conocerlo, ¡uno siente ese grandioso amor!
E imagínese como será en verdad ese amor cuando uno llegue al fin a ver
a Dios…
Ahora bien,
después de ese gran encuentro de uno con Dios, pues uno en verdad es amado de
Dios y Dios también es amado de uno o Dios es el Amo de uno. Pero lo muy curioso de ser amado es que no es
fácil de ser amado porque hubo un despegue de Dios de uno y a uno ahora Dios le
falta como también ese amor de Dios le falta a uno.
Lo muy
interesante del amor es que la gran mayoría de las personas que son amadas o
que son queridas tienen la mala creencia que aquel que ama es aquel que se
tiene que fajar y que tiene que hacer por ellos sin ellos en verdad tener que
hacer nada, ¡pero como se equivocan!
Porque en
verdad, una vez que el amor verdadero es conocido por uno, ¡pues ahora hay que
en verdad fajarse y hay que en verdad hacer por ese amor verdadero para que ese
amor verdadero se transforme en una forma verdadera que en verdad será uno
mismo!
Porque en
verdad, ¡el amor verdadero es uno con Dios!
Tomado de: Versos
de Nebayot por
Forester de Santos
No comments:
Post a Comment