Friday, January 16, 2015

El camino al renacimiento, parte 11 de 12

El camino al renacimiento, parte 11 de 12

La salvación real

Primero que nada, ¡para renacer en verdad pues hay que primero nacer y nacer con vida!  Y una vez en vida, en vida en verdad hacer o en vida hay que en verdad luchar por la paz verdadera de Dios y por el conocimiento verdadero de Dios, ¡cuales en verdad le darán a luz o nacimiento al gozo de Dios!  Y el gozo de Dios en verdad traerá la alegría verdadera de Dios y juntos los dos, gozo y alegría, les darán en verdad a luz o renacimiento a la abundancia o a uno sea dado a luz por gozo y por alegría y por uno en verdad renacer del gozo y de la alegría pues uno es en verdad amado de Dios.

En otras palabras, uno tiene que renacer por el gozo verdadero de Dios y por la alegría verdadera de Dios.  Y por uno en verdad ser hijo de gozo y de alegría y también amado de Dios, ¡pues no solamente Dios adoptará a uno como salvador amado de Dios pero también Dios adoptará a uno como hijo amado de Dios!

Segundamente, la salvación real de Dios o la salvación verdadera de Dios tiene que ver todo con vida y vida mientras uno aun esté con vida o en vida.  También la salvación real de Dios o la salvación verdadera de Dios tiene todo que ver con renacimiento y renacimiento en vida para que con vida en verdad continuar pero continuar en las cinco abundantes porciones de la vida.

Ahora bien, la salvación o el renacimiento en verdad es un grandioso título que en verdad es concedido por Dios mismo a todo amado de Dios que en verdad lucha por ese grandioso título de salvación o por ese grandioso título de salvador de Dios.  Y una vez ese amado de Dios reciba en verdad la salvación de Dios o el grandioso título de salvador se Dios, ese amado de Dios también será renombrado salvador amado de Dios y será renombrado aquí en la misma tierra con el muy grandioso poder y también con la muy grandiosa autoridad de los cielos y la tierra será para ese salvador amado de Dios como una nueva tierra porque aquí en la tierra será para ese salvador amado de Dios como en los mismos cielos.  Y Dios también estará como salvador amado como en unos cielos nuevos…

Pues en verdad, el hombre no sabe o no entiende lo que tiene, pero cuando el hombre en verdad lo pierde con la muerte, ¡pues el hombre tampoco lo sabrá porque eso es la misma vida!  Pues en verdad, el hombre tiene una muy grandiosa oportunidad de en verdad llegar a Dios, ¡pero de en verdad llegar a Dios en vida y llegar como salvador amado de Dios!

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