El
camino al renacimiento, parte 12 de 12
Nacer o ser
nacido vivo a la misma vida o al mismo mundo es en verdad la primera y muy gran
recompensa. Renacer o ser renacido en
vida a la misma vida o al mismo mundo es en verdad la segunda y el gran
principio de muchas más y aún más grandes recompensas en vida por vida.
Cuando uno con
completo gozo y con completa alegría salió de la muy amorosa gracia de aquel
hombre que iba a ser padre de uno si uno nacía vivo, uno estaba prácticamente
sin verdadera forma y uno se movía con completo gozo y con completa alegría
casi sin forma para buscar paz verdadera y conocimiento verdadero para que
cuando uno lograra el conocimiento verdadero pues empezar a tomar o a completar
la forma verdadera de uno en paz verdadera.
Cuando esa forma
verdadera de uno fue completada, pues al mismo mundo adonde estaba la vida uno
en verdad nació. Uno en verdad se
presentó a uno mismo con la misma forma cual uno en verdad tomó con el mismo
conocimiento con cual uno también logró para tomar forma. Y con esa misma forma o con ese mismo
conocimiento con cual uno en verdad llegó al mismo mundo o con cual uno en
verdad se presentó a uno mismo al mismo mundo, ¡el mismo mundo confirmó por uno
mismo pero el mundo nunca confirmó a uno como si otro o nunca el mundo confirmó
a uno como si algún otro!
Ahora bien, ¡la
misma cosa que uno hizo antes la vida para vida pues uno recibir y tomar forma
verdadera y con forma verdadera uno pues nacer en el mismo mundo, uno tiene que
en verdad hacer en el mismo mundo para recibir paz verdadera y conocimiento
verdadero para que en el mismo mundo con paz verdadera y con conocimiento
verdadero pues uno tomar forma verdadera de renacimiento para que en vida sea
pues uno en verdad renacido a la misma vida o sea uno en verdad renacido a ella
misma.
Pero en el mismo
mundo adonde uno realmente está, uno realmente no está con completo gozo y uno
también no está con completa alegría, ¡ambos en verdad muy esenciales para
renacer a la vida ella misma! Y pues,
¡para en verdad encontrar completo gozo y competa alegría pues uno tiene que en
verdad buscar la amorosa gracia del Padre de padres! Y una vez uno encuentre o uno entre en la
amorosa gracia del Padre de padres, uno tiene el verdadero poder o la verdadera
emoción para ser pues renacido si renacido uno desea en verdad ser lo.
En esta
maravillosa etapa de gozo verdadero y de alegría verdadera, ¡uno se siente en
verdad levantado como si en los mismos cielos y uno también se siente en
abundancia verdadera!
¿Pero que puede
uno en verdad pedir por estar en este estado tan fantástico? Uno puede en verdad pedir por la paz verdadera
y por el conocimiento verdadero de hijo amado para que por la paz verdadera y
por el conocimiento verdadero de hijo amado, ¡pues uno pueda en verdad tomar la
forma del hijo de gozo y de alegría y sea pues uno en verdad renacido por ellos
ambos con completa forma del hijo eterno!
Ahora bien, ¡sin
gozo verdadero y sin alegría verdadera no hay nacimiento como tampoco hay
renacimiento! Y para en verdad uno
renacer, ¡pues uno tiene que primero nacer y nacer vivo y vivo uno estar para
vivo uno renacer!
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