El
camino al renacimiento, parte 7 de 12
Juicios y
pruebas
Los juicios y
las pruebas o hasta las mismas tentaciones no solamente son por uno nacer y
nacer vivo y por nacer vivo, renacer a otros pero también los juicios y las
pruebas o hasta las mismas tentaciones son en verdad por lo que sale de la
misma boca de uno después de uno nacer y de uno crecer lo suficiente para poder
decir, ¡Papá!
Ahora bien, sin
juicios y sin pruebas o hasta sin tentaciones no hay forma y sin forma no hay o
no habrá pues reforma. Es como decir que
sin nacer y nacer vivo, pues no habrá renacimiento y no habrá renacimiento en
vida. Porque en verdad, ¡los juicios y
las pruebas y hasta las mismas tentaciones en verdad traen conocimiento
verdadero! Y el conocimiento verdadero
da forma y reforma de vida para que uno mismo con vida se presente y por la
misma vida uno en verdad haga para que por el mismo hecho de uno pues la vida
de uno en verdad tome la misma forma o la reforma del conocimiento que uno hizo
en verdad por. Y el conocimiento en
verdad será de lo que saldrá de la misma boca de uno después de uno nacer y de
uno hacer.
Si uno no habla
después de nacer y después de crecer, pues uno ha nacido en vano, como si uno
nació muerto y todos los que están alrededor de uno como que también hacen las
cosas en vano porque uno no tiene el conocimiento de ellos y como uno no tiene
el conocimiento de ellos, pues ellos no renacerán o ellos no serán más por uno
como tampoco uno no renacerá o uno tampoco será más por ellos.
Porque en
verdad, ¡sin juicios y sin pruebas o hasta sin tentaciones uno jamás será
formado o uno jamás será refinado o hasta uno jamás será justificado! Y sin la justificación, uno jamás tendrá fe
verdadera para como amado de Dios entrar como justificado y por juez de jueces.
Y todo aquel que
no sea justifico pues todo aquel no entrará a la salvación y todo aquel entrará
a la muerte y por muerto todo aquel quedará por muerto toda la eternidad.
© 2014, Forester de Santos
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